Un espacio pensado para acoger. Mecaocular es una clínica especializada en prótesis oculares, un oficio a medida, minucioso y profundamente manual, en el que cada iris se pinta a mano. La intervención, en un bajo completamente acristalado de una zona de negocios, parte de una premisa clara: ofrecer calma a quienes llegan tras una pérdida o un trauma importante.
El local se recibe a través de un hall de gran altura, donde un paramento de textura pétrea, iluminado de forma cálida e indirecta, dialoga con el nogal de los revestimientos y del mostrador. La luz natural, tamizada por las venecianas, y una paleta de tonos arena completan una atmósfera serena desde el primer paso.
A continuación se suceden tres salas de atención conectadas entre sí, junto al despacho principal, concebidas como espacios íntimos y recogidos. En paralelo se sitúan el laboratorio y el taller de pintura, donde se concentra la parte más técnica, resultado de un estudio pormenorizado de las instalaciones y de los materiales que requiere la fabricación de cada prótesis.
En conclusión, la intervención busca que el espacio acompañe a cada paciente con la misma delicadeza y precisión con la que se elabora cada prótesis.